En medio de la grave crisis social, económica e institucional que atraviesa Venezuela, Maduro cree que hay “una gran operación mundial” en contra del país que gobierna, que comienza en EE UU, con Donald Trump al frente, y que baja a Sudamérica con el presidente argentino como voz cantante. “Soy víctima de Macri”, tiró ayer el líder chavista, además de calificarlo como “cobarde”. Y mientras sigue su pelea con la potencia del Norte -”las relaciones con EE UU están en el peor momento”, dijo-, le pidió al Santo Padre que frene una “invasión” norteamericana a la nación caribeña. Justo al Papa argentino, a quien muchos cuestionaron por su tardía declaración contra la polémica Asamblea Constituyente que impuso el sucesor de Hugo Chávez, eliminando el Parlamento con mayoría opositora.
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